En este mundo convulso de alzas, crisis, sobresaltos y estupefacciones continuas, la ley del péndulo se inclina la mayoría de las veces hacia el lado de los pesimistas, entre los que sin duda me incluyo no a mi pesar. Cuán corriente es desperezarse cada mañana abriendo una ventana a un mundo en el que algo se acaba o algo aún peor comienza...
A lo que viene esta parrafada vaso-vacía, y vamos centrando ya un poco el tiro, es que las malas noticias suelen desgraciadamente superar de largo a las alegrías. Pues bien, muy contrarias a estas máximas casi finiseculares estos últimos meses han deparado a este indie-kid un par de alborozos que por tan largamente demorados comenzaban ya a hacerse pesarosos.
Y tras esta segunda (y de nuevo innecesaria) parrafada me explico:
Dos noticias dos me llenan de alegría estos días; El retorno al país de los vivos de nuestra madrileña Siesta Records (comentada ya con profusión por el reporteto tribulete más avezado en las lides del pop Manolo Soleado y en la que por tanto no nos extenderemos más) y los rumores al parecer más que fundados de que La buena vida regresarán en el 2009 con nuevo disco y al menos dos conciertos con orquesta (Madrid y Barcelona) en los que repasarán de pe a pa su obra magna "Soidemersol".
Llámenme nostálgigo. Llámenme moña o llamenme lo que les venga en real gana pero quizás La Buena Vida sean la banda sonora de mi vida, o al menos de buena parte de ella.
Desde que allá por el 91-92 casi por casualidad y llamado más por su portada o por el hecho de pertenecer al mismo sello discográfico de Daily Planet me compré su primer EP "Historias de un verano" en la extinta Librería-disquería Universal en Bilbao, casi no ha pasado año en que la Buena Vida no editara un EP, LP, CD, Maxi, o artefacto vario que me alegrara el día y me acompañara una buena temporada.
Dotados de una discografía extensa y coherente, adjetivos ambos que rara vez llegan a casar cuando hablamos de un grupo de pop sirva este post como mi pequeño homenaje a ese grupo que me ha acompañado casi la mitad de nuestras vidas.
Gracias





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