miércoles, junio 13, 2007
domingo, junio 03, 2007
El doctor dixit
Ni que decir tiene que esperaba como agua de Mayo la crítica sobre Gritos en el cine mudo que hace este tarado...
"...Gritos en el cine mudo debe de hacer tomado un exceso de cereales a la hora de ponerle el título al blog, porque este crítico pensaba que se iba a encontrar con esas glorias antepasadas y prehistóricas de ese cine que sonaba bajo la batuta improvisada de un pianista, y se ha encontrado con que cualquier parecido con la realidad es producto del delirium tremens de un yonqui tirado en el parque del Retiro.Este título engañoso como los presupuestos generales del estado, habla, a veces de cine, y con la salvedad de algunos títulos que podríamos considerar más raros o más de cinéfilo, el resto de las películas que trata son películas de ahora, cuyas críticas son castillos de arena que las olas del mar borra para siempre.
Este blog, que debería tener otro nombre, encuentra su arraigo y su rareza en la música que sólo su autor conoce.Reconocido coleccionista de discos, el autor indaga a lo largo y ancho de Internet, tiendas de discos, y ciudades y países que recorre, músicas que gusta coleccionar y que expone para deleite de buscadores de rarezas.Reconozco que este crítico, más inculto que nunca, se ha quedado anonadado ante los descubrimientos tan extravagantes que nos hace este autor en materias de música.Centrándome en sus post, sus críticas son pobres, y son producto de un arquetipo en el que lo “raro”, lo “menos comercial”, lo “desconocido”, se convierten en su seña de identidad. Al abrir el blog por el principio de sus tiempos, me encuentro con uno de los crasos errores de la humanidad humana: criticar a U2 por sus acciones y no por su música.Amigos, si criticamos a un artista por sus acciones, tendríamos que mandar a la mierda los libros de Juan Ramón Jiménez porque era un mantenido, jamás se ganó el pan, y vivió cómodamente para escribir en vez de vivir el dolor existencial que hace de un artista bohemio la coherencia con sus letras. También tendríamos que mandar a la mierda toda la filmografía de Hitchcock, reconocido obseso de sus actrices y maltratador en muchos casos. Tendríamos que dilapidar a Dalí, porque era un snob, peor aún, se acomodó durante el régimen franquista. Justificaríamos que Kurt Cobain se suicidara porque Nirvana se convirtió en un grupo pop, básico para vivir de la música, incoherente con su esencia.Si me pongo a dar ejemplos escribo una novela. Y prefiero ser breve que tengo un mono de droga que alucinan.
Recomendado para buscadores de músicas pop que no encontrarán en otra parte.Si por el contrario no es este el tipo de música que gustan, no encontrarán ni críticas sagaces de cine, ni a Fritz Lang, ni al Napoleón de Abel Gance, ni a Tod Browning salvo en la foto de su Drácula"
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